Malditos
días lunes.
Los lunes
son largos, muy largos y cuesta empezarlos. Hoy, en el café revisaba la prensa
y mezclaba magdalena sosa con titulares de sabores que dicen poco o nada.
La infanta
declararía como testigo si el juez le levanta la imputación. Ya no hay nombre
de la infanta, ¿para qué? Y al parecer todo se arreglará con la devolución de
600 mil euros. Supongo que esto se llama filosofía de los lunes o arreglar la
carga sin saber si el camino es de subida o de bajada.
El café
también es soso, como el titular que reza: el juez Ruz recibe más fórmulas de
la caja B del PP. A estas alturas de la investigación ¿Qué puede sorprendernos?
¿Alguna revelación inaudita en el próximo careo entre Bárcenas y María Dolores
de Cospedal, plasma de por medio y gritos de ¡guapa! a la salida del juzgado?
Las
magdalenas son gomosas y no sé por qué diablos las pido, debe ser un acto
reflejo propio de los lunes, como
gomoso es saber que Soraya Sáenz de Santamaría ofrece a Cataluña diálogo pero
sin consulta, es decir dialoguemos pero tu no abres la boca.
Soso y gomoso
es el titular que dice: “los expertos desmontan los puntos clave del nuevo
código penal”, como si a los ministros de interior y de justicia le importara
la opinión de los expertos en jurisprudencia. Con la virgen María del amor
condecorada con la medalla al valor del mérito policial y España desterrada
voluntariamente del ámbito de la justicia universal, ¿puede alguien creer que
el derecho tiene alguna chance por sobre las necesidades teológicas de un orden
basado en el “ en boca cerrada no entran moscas”?
Mientras
dudo entre azúcar o endulcorante leo que “el PSOE va a la caza del desencantado”,
así que ordeno algo de dulzura inmaculada, un zumo de naranjas, porque el coto
de los desencantados es muy amplio y se agiganta al conocer documentos
desclasificados del FMI, que indican un informe del año 2007 alertador de la
crisis que traería un pinchazo en la burbuja inmobiliaria, y que España pidió
silencio sobre la situación de la banca .
Detesto los
lunes porque me recuerdan el viejo chiste que dice, ¿Todo bien, alguna novedad?
Todo bien, bueno, salvo la muerte del loro. ¿Murió el loro, cómo? En el incendio.
¿Qué incendio? El que quemó la casa y el establo, pobres caballos, no se salvó
ni uno, pero por lo demás todo bien y sin novedad.
Detesto los
lunes, menos mal que a este le quedan pocas horas.

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