sábado, 26 de abril de 2014

Una historia que debo contar









Una historia que debo contar: 

Hace muchos años y mientras visitaba el campo de concentración de Bergen Belsen -donde está enterrada la pequeña Anna Frank-, cerca de los restos de los hornos crematorios alguien -no me importa quién fue ni cuándo lo hizo- escribió: "Yo estuve aquí y nadie contará mi historia". 

Esa visita la relaté en un libro titulado "Historias Marginales", y lo que destaco, es que ese texto anónimo, apenas unas pocas palabras, me dijeron para qué servía ser un escritor. A ése ser sin nombre le juré: Yo voy a contar tu historia.

Ayer, en los foros sociales publiqué varios post dirigidos a los militantes del MIR chileno, solicitando información sobre un compañero llamado Enrique López Olmedo, español, ex sacerdote jesuita. militante y dirigente del MIR en la clandestinidad, asesinado en 1977en un falso enfrentamiento con los esbirros de la dictadura.

Extrañamente, por casualidad, desidia o clandestinidad rigurosamente mantenida, no hay fotos de Enrique López Olmedo. Ni los familiares de los desaparecidos y asesinados por la dictadura tenían una sola foto de él. Incluso en los escritos que el juez Baltasar Garzón dirigió a la justicia española para que se juzgara en España a los responsables de asesinatos de ciudadanos españoles en Chile, tampoco hay una sola foto de Enrique López Olmedo.

Con mi compañera, Carmen Yáñez, nos propusimos saber más del compañero español caído en Chile, uno de los nuestros, uno de los que nos faltan, y lentamente dimos con la historia de una atroz soledad. La soledad era el precio de la militancia clandestina. Y la soledad respetada a ultranza, mantenida para proteger tu vida y las de tus compañeros, a veces y aunque duela, puede cubrirte de olvido, de injusto olvido.

Dimos con una foto de Enrique López Olmedo, tal vez la única que existe, la foto porfiada de un hombre joven que sobrevivió a la muerte, a la clandestinidad, y al olvido. Y yo sé que debo contar su historia.

jueves, 17 de abril de 2014

Toda América Latina está de luto. Nos ha dejado Gabriel García Márquez


Gabo…

Hace unos minutos de la radio salió el zarpazo brutal anunciando la muerte de Gabriel García Márquez, el escritor colombiano, latinoamericano, universal que con la publicación de Cien Años de Soledad abrió de par en par las puertas de un continente para que el mundo entrara y conociera la fuerza de una imaginación sin límites, de una imaginación revolucionaria que reinventaba la historia novelándola y por eso mismo llenándola de riqueza.
La deuda de gratitud que tenemos con Gabriel García Márquez, con ese Gabo para los amigos y que escribía sin ambiciones académicas ni pensando en reconocimientos, sino para que sus amigos lo quisieran más, es infinita. Creó escritores desde su fuerza imaginativa, creó periodistas desde su óptica impecable y su manera de contar lo importante, creó millones de lectores que desde al placer de sus páginas se hicieron adictos al placer descomunal de la lectura, y creó también conciencias éticas desde la barricada de su decencia mantenida a ultranza.
Con Gabriel García Márquez se va un gigante de las letras y un Hombre con mayúscula y nos deja sumidos en la tristeza de la soledad, porque sin él la soledad vuelve a ser una condena.
Los amantes de la literatura estamos de duelo, y todo el continente americano desde el sur del río Bravo hasta los confines antárticos iza a media asta las banderas de la dignidad. Una enorme tristeza recorre las selvas, los montes, los manglares y los páramos. Hemos perdido al Hombre que nos narró y nos enseñó a narrar, al escritor que nos grabó en la piel la fuerza de la imaginación latinoamericana para cambiarlo todo.
Y en medio de esta tristeza esa fuerza imaginativa más fuerte y terca que cualquier fe, me indica que Gabo se ha ido, es cierto, pero sé que justo ahora se acomoda en una silla mecedora , a la sombra de un portal de Macondo, bebe un café, y espera el recuentro con sus amigos. Muy pronto saludará a Álvaro Mutis, verá acercarse al Coronel Aureliano Buendía que le contará sus últimas derrotas ilustres, y comentará que el mundo sigue siendo una vaina interesante.
Hasta siempre Gabriel García Márquez. Hasta siempre Gabo. Hasta siempre Maestro, amigo, compañero.

Luis Sepúlveda
Gijón, 17 de abril de 2014.

miércoles, 2 de abril de 2014

Terremoto en Chile ¿Cómo son los chilenos?


¿Cómo son los chilenos? Hay de todo, como en todas partes, pero cuando la tragedia castiga y, como escribió el poeta Fernando Alegría, " cuando nos azota un temporal y nos sacude un terremoto / cuando Chile ya no puede estar seguro de sus mapas / digo enfurecido ¡Viva Chile Mierda!", entonces aflora la unidad, el espíritu solidario y resisten. Anoche, tras el terremoto y esperando el tsunami, ahí estaba ese pueblo, en los montes cercanos a las ciudades amenazadas, sobre todo en el norte, esperando el golpe fiero de la naturaleza, esperando a que el viejo mar regresara a su lugar y dejara las calles y los parques. Luego, regresaron a sus casas, se escupieron las manos y a empezar de nuevo. Así son los chilenos.

martes, 1 de abril de 2014

Hay cada gilipollas...el alcalde Alcorcón...


El alcalde de Alcorcón, David Pérez, del Partido Popular, anuncia que multará hasta con mil euros a todo el que lo insulte o falte el respeto. 

Muy bien, señor alcalde, aquí le van unas joyas cervantinas y por orden alfabético: abrazafarolas; badajuelo; cantamañanas; donillero; estólido; faramallero; ganforro; hacino; incordio; julandrón; lebrón; malquisto; ninchi; ñiquiñaque; onagro; papahuevos; quitahipos; rastracueros; sobrero; tiralevitas; ufanero; vanilocuo; yegua; zarracatín.

Y disculpe su señoría si no hay puteadas con "k" y con "w", pero ya inventaremos algunas para suplir esa falta del siglo de oro.

Y la multa me la envía con su debida factura.