jueves, 27 de marzo de 2014

Los MIserables en versión cutre


Los Miserables

A veces el arte le pisa la cola a la realidad,  así lo demuestra la puesta en escena del musical “los Miserables”que hoy se estrena en Gijón y el anunciado nuevo careo entre Luis Bárcenas y María Dolores de Cospedal  ordenado por una jueza de Toledo.
Volveremos pues a ver a ese Jean Valjean de la calle Serrano que, abandonado por el buen monseñor Bienvenu Rajoy que le aconsejó “ se  fuerte”, una vez más se enfrentará   a la furia inquisidora de nuestra inspectora Javert  castellano manchega, que no cree en la redención del miserable Valjean Bárcenas, por más que éste ha ofrecido colaborar con la justicia.
Los espectadores de este drama que copa audiencias, nos preguntamos  quién representará el papel de la sufrida y abnegada  Fantine: ¿Carlos Floriano? ¿Javier Arenas, el que no vio más que corrección ejemplar en todas las triquiñuelas de Valtjean Bárcenas? Posiblemente el más indicado es Floriano, pues como escribió Víctor Hugo: “Fantin era todo oro y perlas, el oro estaba en su pelo y las perlas en su boca”. Y vaya si conocemos esas perlas que salen de su boca.
En el montaje cutre de Los Miserables, la despiadada inspectora Javert de Cospedal reclama del encarcelado Valtjean Bárcenas cien mil euros por vulnerar su derecho al honor, a lo que el reo responde tras los barrotes que  ya pagó un anticipo; 25 mil a ella y otros 25 mil a Rajoy, en efectivo y en billetes de 500 euros “porque así solíamos recibir las donaciones.”
Ciertamente, el montaje cutre de Los Miserables a ratos resulta más entretenido que la novela original pero con paralelos asombrosos. De la misma manera como en la obra de Hugo, Valtjean en su afán de regenerarse cambia de nombre y se hace llamar monsieur Magdalene, en la versión cutre Valtjean Bárcenas  pasa a llamarse El Cabrón cuando ya no tiene nada más que repartir en billetes de 500 euros.
Y como la estructura dramática exigía un personaje  de infinita dulzura e inocencia, en la versión cutre tenemos a la bella Cosette Pedro Jota, que tras cuatro horas con Valtjean Bárcenas logra que éste libere su alma del pecado y confiese, entre otros detallitos, el supuesto cobro de una comisión de 200 mil euros a la empresa Sufí, para financiar la campaña electoral de Javert de Cospedal.
Y si alguien se pregunta si este drama tiene un final feliz, pues sí, y sin ánimo de convertirme en un spoiler, lo adelanto ;La bella, inocente y dulce Cosette “Pedro Jota” conoce y se enamora del apuesto Mario Paco Pontmercy Marhuenda, y con toda la razón de el mundo son felices mirando una pantalla de plasma en los juzgados de Toledo.
Désolé, monsieur Victor Hugo, pero la versión cutre y españolísima de Los Miserables es mucho más entretenida.



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