Europa, o una gorda a lomos de un novillo.
Hoy
nos hemos desayunado con el informe primaveral de la Unión Europea. Muy lejos
de los amables acordes de la primavera de Vivaldi, un torrente de cifras para
solaz de los iniciados pero que al currante, o al que fue currante le dicen
poco o nada, desde Bruselas nos indican que :
1.-
no es necesario leer El gatopardo para descubrir que en Europa todo cambia para
que todo siga igual.
2.-
los alemanes seguirán con una crisis esplendorosa y de efectos atenuados por la
certeza de saber que están mejor que los demás, sobre todo mejor que los países
del sur.
3.-
los países del sur, entre ellos España, verán un crecimiento menor de lo
anunciado por sus gobernantes siempre y cuando mantengan sus reformas, que han
conseguido destrucción masiva de empleo y recortes salariales. No hay cambio de
rumbo a la vista.
4.-
por sobre el optimismo del gobierno español, desde Bruselas nos regalan una
primavera triste que, entre otras cosas vestidas de cifras mareantes, indican
que la deuda pública española
superará este año el 100% del PIB. Esto significa, ni más ni menos, que todos
los “esfuerzos o ahorros” el eufemismo que disfraza la palabra recorte, o no
han servido de nada, o los que gestionan la economía española no han sabido
hacerlo.
5.-
Los funcionarios de Bruselas son dados a la poesía, por ejemplo auguran que en
España se mantendrán “índices de paro altos”, verso que esconde una realidad
muy poco poética: el año 2015 uno de cada cuatro españoles seguirá en el paro y
con muy pocas posibilidades de encontrar trabajo. Y en el caso de los jóvenes
españoles el panorama es peor: uno de cada tres no tendrá trabajo.
6.-
indica Bruselas, es decir la Unión Europea, es decir la gerencia de un sistema
económico a todas luces fracasado, que la creación de empleo puede darse
siempre y cuando esté sujeta a la moderación salarial, el eufemismo tan caro al
ministro Montoro y que en buen castellano significa salarios cada vez más
bajos, pensiones cada vez más exiguas, prolongación de la edad de jubilación
hasta convertir el derecho al trabajo en una condena de por vida.
7.-Por
último, la primavera de Bruselas se encarga de echar paladas de tierra a las
promesa o vaticinios de no más impuestos y no más recortes, porque indica de
manera más que explícita, que España sigue sometida al chantaje de cumplir con
los objetivos de déficit, el 5.6 del PIB en 2014 , y este porcentaje depende de
que todo siga igual o peor para los ciudadanos.
Y
todo esto en vísperas de elecciones europeas. Yo todavía no tengo claro a quienes
voy a votar, pero si sé a quienes No voy a votar.
Hasta
ahora, siempre asocié la palabra primavera a la música de Vivaldi, y la palabra
Europa al cuadro de Tiziano que muestra a una mujer gorda saliendo del agua a
lomos de un novillo y flanqueada por angelitos armados de arcos y flechas. De
la música queda apenas el recuerdo, y del cuadro la certeza del poder
premonitorio del arte: el novillo como símbolo del sur cargando a una gorda
lasciva y egoísta.

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