Gabo…
Hace
unos minutos de la radio salió el zarpazo brutal anunciando la muerte de
Gabriel García Márquez, el escritor colombiano, latinoamericano, universal que
con la publicación de Cien Años de Soledad abrió de par en par las puertas de
un continente para que el mundo entrara y conociera la fuerza de una
imaginación sin límites, de una imaginación revolucionaria que reinventaba la
historia novelándola y por eso mismo llenándola de riqueza.
La
deuda de gratitud que tenemos con Gabriel García Márquez, con ese Gabo para los
amigos y que escribía sin ambiciones académicas ni pensando en reconocimientos,
sino para que sus amigos lo quisieran más, es infinita. Creó escritores desde
su fuerza imaginativa, creó periodistas desde su óptica impecable y su manera
de contar lo importante, creó millones de lectores que desde al placer de sus
páginas se hicieron adictos al placer descomunal de la lectura, y creó también
conciencias éticas desde la barricada de su decencia mantenida a ultranza.
Con
Gabriel García Márquez se va un gigante de las letras y un Hombre con mayúscula
y nos deja sumidos en la tristeza de la soledad, porque sin él la soledad
vuelve a ser una condena.
Los
amantes de la literatura estamos de duelo, y todo el continente americano desde
el sur del río Bravo hasta los confines antárticos iza a media asta las
banderas de la dignidad. Una enorme tristeza recorre las selvas, los montes,
los manglares y los páramos. Hemos perdido al Hombre que nos narró y nos enseñó
a narrar, al escritor que nos grabó en la piel la fuerza de la imaginación
latinoamericana para cambiarlo todo.
Y
en medio de esta tristeza esa fuerza imaginativa más fuerte y terca que
cualquier fe, me indica que Gabo se ha ido, es cierto, pero sé que justo ahora
se acomoda en una silla mecedora , a la sombra de un portal de Macondo, bebe un
café, y espera el recuentro con sus amigos. Muy pronto saludará a Álvaro Mutis,
verá acercarse al Coronel Aureliano Buendía que le contará sus últimas derrotas
ilustres, y comentará que el mundo sigue siendo una vaina interesante.
Hasta
siempre Gabriel García Márquez. Hasta siempre Gabo. Hasta siempre Maestro,
amigo, compañero.
Luis
Sepúlveda
Gijón,
17 de abril de 2014.

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